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lunes, 3 de noviembre de 2008

martes, 8 de julio de 2008

SIN LLAVES

La vida que espero y esperaré
a la sombra en el oasis que me inventé.
Como el sabio en las cumbres del saber,
soy alga en el mar de la calma;
soy tabla de mi propia salvación.
Me quiero y me protejo de mi misma voz.
Llévame, con mi corazón yo suelo hablar,
donde reine un tibio sol
a la luz de una espiga donde calentar
mis pies descalzos,
o quizá donde andar.
Quien duda no espera
remanso en el agua fiera.
Qué pienso, si siento,
anhelos del sentimiento.
Mi risa, mi tiempo,
que crezcan ansiosos por enamorar.
Llévame, con mi corazón yo suelo ir,
al lugar donde nací
a buscar caracolas al fondo del mar
que inunden mi paladar.
Despliego mis velas que hay que partir,
ahora canta el jilgero junto al rosal.
El alma remonta, quiere volar,
hoy es un gavilán en celo.
Candiles de aceite habrá que encender,
pintores holandeses mis manos mancharán.
En este altar antiguo que levanté
a lo alto de mis horas quiero subir,
como polen nuevo me quiero esparcir
en total abandono.
Candiles de aceite habrá que encender
sin llaves, a las puertas del instante estoy.

EL ULTIMO DE LA FILA

lunes, 9 de junio de 2008

Simbiosis verbal en región poesía

Notaba cierto sabor a derrota calcinada en aquellos versos. Pero, aun entumecida, mantenia limpia toda la claridad que de mi podia dar. Mi caida podia significar que todo el poema no fuera mas que el intento estetico de un empeño encendido. Minutos antes el poeta, este que me eligio a mi, me habia colocado ahí, entre el hemistiquio que terminaba con la ambigua palabra iridiscente y el que comenzaba con el verbo polinizar, (que ni pretendia ser embarazoso ni lo dejaba de conseguir). Acto seguido el verso que contenía al verbo polinizar desapareció. No se si tal aborto fue premeditado, se que me encontre sola. Lentamente asimilé mi posicion en el poema. Era toda una unidad metrica, un verso. Yo, verso, que se me destinaba a tintinear entre las mejores sensibilidades, soportaba la criba de la revisión. Pocos hemistiquios habia con mi capacidad consciente de ser una unidad. El resto eran casi palabras sueltas que por un motivo u otro no eran mas que breves retazos de la creatividad del poeta. Estaban el adjetivo sudoroso, al que nadie se queria acercar demasiado, el sustantivo paramo, allá indiferente con su silenciosa y evocadora extension emocional, y un tinte abstracto o surrealista , (o asi creí), en un extraño verbo, gallinizar, que no parecia imprimir belleza alguna al poema. Y asi lo pense prescindible

Conversando con las otras palabras del poema, llegue a ciertas coincidencias. Por ejemplo, la palabra fulgor se sentia muy orgullosa de ser de las mas recurridas por el incipiente poeta, aunque note que tambien estaba en seria competencia con otra palabra no menos brillante, y que era nada mas y nada menos que la palabra esplendor. Coincidí con estos adjetivos en que si bien siempre antes habian estado habitando unos poemas luminosos, según sus propios testimonios y algunos encuentros con ellos atrás en el tiempo, en esta ocasión mas que luz, aquel poema era sombras de una vida apagada. Anhelos en temblorosas caidas.

De pronto un rumor venia de la zona alta del poema, es decir del principio.

Parecia como el agua agolpada que irrumpe en cauce seco. Y poco a poco todas las palabras que formaban aquel poema fueron comprendiendo. Del rumor pudimos deducir que aquel poema comenzaba con un articulo que estaba solo y que intentaba charlar con el pronombre que a su lado estaba. Todos, desde el principio del poema hasta donde estaban los últimos versos intentaban atar cabos y hacer conexiones. Buscaban interpretaciones al poema, pero al estar todas las palabras intercambiando opiniones e informacion toda fructificacion fue difusa, erronea. Era un poema sin musica, casi fragmentado…fatuo si se quiere pensar, como su mismo autor, gris de nubarrones vacios y pretenciosos en su idea misma.

Atolondradas todas las interpretaciones, al fin fuimos tomando cierta imagen del poema, “todos tenemos derecho a conocer el sitio que habitamos” argumentaba el errático adverbio quizás, cayendo acto seguido en profunda duda. El rumor no fue inutil. Todos apartamos nuestra atención de tan perpleja palabra. El poema era la proyeccion de una penumbra. “El mio no es un sol encendido.” Decia el comienzo del poema.

Se oia a lo lejos gritar al pronombre mio de forma posesiva. Entre los murmullos y la excitación oia una pregunta que todos me dirigian. Es decir, sabia que se dirigían a mi pero no conseguia distinguir bien la cuestion que se me planteaba de forma tan acalorada. Un sustativo, la palabra cuchillo, hizo algun ruido, metálico eso sí, y le crei distinguir al mismo tiempo un gesto de verdadera desesperacion. Todo parecia conocerse ya. Todos tenian conciencia del significado cierto del poema. A mi retraso a darle un sentido cierto al poema debo decir que el pragmatismo nunca fue virtud que me ayudara demasiado. Siempre anduve entre una orilla y otra... Solo faltaba saber que era lo que pintaba yo en aquella poesia, porque debo decir que me encontraba al final de aquél viaje. Sí, allá donde saboreas y perdura. Todos callaron de repente porque un disparo hizo trueno en la habitacion. Carraspee perpleja, en la medida en que me fue posible desde mi perspectiva final del poema, y pronuncie mi nombre.

…hazme ahogar.

Distracciones

Esa tarde ya le cansaba la videoconsola, que usó poco por temor a que lo pillaran. Y tampoco podía poner la tele, si lo pillaban perdiendo el tiempo de esta forma le liarían una buena bronca por no hacer los deberes. Asi que se distraía asomado a la ventana. La cantidad de tráfico que pasaba justo por delante de su casa le era suficiente como para esquivar sus obligaciones escolares. Y así pasaba el rato. Sabiendo que debia hacer cosas pero sin hacerlas. De pronto vio como su madre se disponía a cruzar el semáforo en dirección a su casa. Ya estaba de vuelta de sus quehaceres. Si no se ponía prontamente a preparar la mesa para simular el que llevaba un buen rato estudiando tendría problemas. Asi que quitó de en medio algunos tiestos de su cuarto, mas por limpiar de su horizonte más inmediato algun que otro grito de su madre, y se sentó en la mesa con algunos libros y apuntes por delante.

-que…¿estudiando?-dijo la madre al asomarse por la puerta.

-mmmm- soltó él con pereza.

-¿qué?- preguntó ella dirigiendose ya hacia otra habitación.

-que sí, sí- respondió él por fin, presuroso ahora y temiendo una mala reacción de su madre por no haberle respondido de buena gana.

La cara de su madre se asomó otra vez a su habitación. – ¡ y quita los calcetines sucios de la mesa de noche! Gritó mientras se alejaba.

-bueno…oye… que tengo que irme un momento otra vez…que…que se me ha olvidado…¡mierda!. Oye que vuelvo enseguida, ¿vale?.

-vale. ¡vale!.

El niño suspiro de tranquilidad. La tormenta se aleja momentaneamente. Penso la angustia vivida tantas veces debido a su bajo rendimiento escolar. Ese era el tema. El tema entre su madre y él. El único tema del que hablaban. De pronto recordó que para el día siguiente debía entregar una redacción. E imaginó (a su forma), a su madre roida interiormente por todas sus cosas pendientes, entre las que no contaba él, y distraida cruzando la avenida.

-menuda redacción entregaría yo mañana.- Pensó.

Afuera en la calle, el ruido del tráfico se vio interrumpido de súbito debido a un frenazo inesperado.

Paraíso Salinger

Tantos anhelos hace ya que apenas si recuerdo. Pero sí se que desde siempre he esperado alcanzar un tipo de sabiduría al final de mi vida. Un conocimiento que me diera cierta plenitud.

No le concedo ya demasiada importancia a que de vez en cuando, un vaso de agua, se me escape de entre mis dedos. De lo que sí estoy pendiente es de mantener ciertas facultades in-tac-tas. Hasta esto me hace reir a estas alturas. Pero oooppss...esto me recuerda algo. Debo ser disciplinado y continuar este ejercicio de búsqueda, que tantos años me lleva ya, antes de que se me agote el tiempo y me deteriore prematuramente y muera y me arrepienta de haberle dejado tantas y tantas cartas a Esmé.

Una voz, anciana y femenina cruzaba el salón llamando a la comida.

-¡Jerry!. ¡La verdura!.-

A veces me molesta especialmente el conservar ciertas facultades in-tac-tas.

2/07/03

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El viejo escritor escondido esperaba. Sobre sus huesudas piernas una manta a cuadros y sobre esta, cualquier obra de Kafka. Los arboles oscilaban con el viento haciendo este que sus sombras se encontraran en el suelo. Hecho este que no pasó desapercibido. Mientras, en la ciudad, un extraño que caminaba se detenía de repente frente al escaparate de una ortopedia. Al examinar con cierto detenimiento y sin epifanía alguna los artilugios allí expuestos, vio mediante el reflejo que le proporcionaba el cristal a un paseante descalzo y en bañador, un nadador. Extrañado se volvió buscando el origen de tal reflejo, pero se encontró con una calle semi vacía y con la misma actividad de normalidad por la que había transitado segundos antes. Tomo una calle en curva que se abría a casas con cuidados jardines a ambos lados de la calle. El paseo bajo la multitud de arboles que formaban hilera por la calle le dio aires de plenitud. En uno de esos jardines vio como un hombre bien parecido sostenía una copa (quizá de ginebra con piña) mientras con la otra asía una maquina para cortar el césped. Acto seguido, y tras eructar ostensiblemente, se servia otra copa mas.

Algo mas tarde tuvo el encuentro entre el viejo y el extraño. El viejo escritor no estaba aun preparado, pero ya lo tenia delante. –ninguna ficción me ha parecido tan cruel como las tuyas Jerry. Y he visto muchas. –¿vienes a cambiar las cosas?.- pregunto el viejo. – Nada como creerse Dios.- murmuro el extraño. Y continuó. - Invéntame de nuevo, pero no en el infierno, por favor!. Sonó un disparo. A los periodistas en masa que acudieron, el extraño pudo decir: - soy Seymour. Su hijo mas querido …pero yo no quería terminar así.

domingo, 8 de junio de 2008

MOLUSCOS

Recuerdo que cuando mi hija era muy pequeña me gustaba ponerla en situaciones extrañas para ver su reacción. Me gustaba aprovechar esos momentos en los que ella era un ser nuevo, con cierta comprensión, pero aun ignorante del mundo en su concepto mas básico. Una vez le conté que ella no era una niña. Le conte que un día íbamos su madre y yo paseando por la orilla de la playa y oimos una vocecita, y que buscando, dimos al fin con aquella voz. Recogimos con ternura una almeja semienterrada en la arena. Aquella almejita nos seguia hablando y nos pedía que la llevaramos a casa. Me gustaba pensar en lo que a ella se le pasaba por su cabeza. Recuerdo que cuando pasabamos por la pescadería del supermercado nos parabamos a buscar a alguna prima suya entre las almejas. Esos momentos duran muy poco. Aun hoy, y han pasado algunos años, nos paramos frente a una montaña de hielo y almejas, sonreimos, y seguimos llenando el carro de la compra.

sábado, 7 de junio de 2008

EL AMIGO

Conducia por la autovia y disfrutaba del paisaje. Sonreia al aire climatizado de mi coche por evitar que el sudor ganara centímetros de piel. Una familia jugaba a algun juego de pelota en el jardin de su casa. Todo parece estupido si lo quieres ver así, pero creedme que hasta una casa decrepita junto a la carretera en la que pareces divisar una pandilla de heroinomanos colocandose dentro, me da la satisfaccion de saber que poseo algo valioso. Todo parece estupido si nos empeñamos, pero lo importante es precisamente no poner empeño en verlo así. Me dirigia a unos terrenos con los que estabamos a punto de hacer una importante operación. El propietario de la inmobiliaria para la que trabajo y que me acompañaba ronroneaba con la garganta. Por lo demas todo silencio. Roberto, es un perfecto casado de derechas. Esto no solo me hace feliz...me hace reir. Ambos en silencio. Ambos con nuestros pensamientos. En mi caso, supuestamente preparando la presentacion entre Roberto y el potencial cliente, en el suyo, extrayendo de su jerga los terminos exactos con los que presentarse y ganarse al opulento personaje para cerrar la venta. Habiamos concertado una cita con el potencial comprador de esos terrenos. Por regla general yo mismo suelo cerrar cada venta pero en este caso, por tratarse de un peculiar cliente, mi jefe me insistio en cerrar el trato él mismo. Se que eso le hacia feliz, eso y decir que él mismo contribuye a acrecentar los beneficios de su inmobiliaria con ventas a pie de calle. Y quien soy yo para robarle esos pequeños placeres. El ascenso que me proporcionó y el éxito de mis ventas me permiten tener mucho tiempo libre. La inmobiliaria gestionada por el y su cuñada, asociacion extraña pero excrupulosamente eficaz, crecio bajo mi direccion de ventas, algo que repetidamente me agradece. Su cuñada, Irene, me lo suele agradecer en la intimidad. Ahora, por fin solo en el coche y enfilando a toda velocidad la autovia hacia la ciudad me siento como si hubiese acabado con las obligaciones laborales y me abandono al pellizco de perversidad que se me resiste a ir.

-¿adonde es el viaje este año?

-Florida creo.

-algo habia oido ya pero de ser así...es demasiado lejos, ¿no crees?

-aun hay tiempo, ademas, no seria mas que una semana.

-ya veremos, pero mientras... frotate otra vez conmigo anda...

-estaba pensando en el buen gusto que tiene. En serio.

-¿de veras?

-sí...ese pórtico junto a la piscina...es...

-pensaba que hablabas de mi, cariño.

-toda la decoracion es tan sobria...

-aaah. Sí. Roberto es tan sobrio.